Se conmemora en La Herradura cada octubre un suceso que, pese a la trascendencia que tuvo en su momento, no fue bastante para colocar el nombre de nuestro pueblo en los manuales de historia. El 19 de octubre de 1562 se hundieron en la bahía veinticinco de las veintiocho galeras que componían la flota comandada por Juan de Mendoza. Habían partido el día anterior del puerto de Málaga y se dirigían a la plaza fuerte de Orán, llevando abastecimientos y tropas de de reemplazo.

Esas galeras constituían la mitad de la armada con que Felipe II contaba parta mantener el control del conflictivo Mediterráneo. Se calcula que perdieron la vida alrededor de cinco mil personas, en uno de los mayores desastres de la marina española. Sin embargo, quizá por el afán de ocultar una pérdida tan importante al enemigo otomano, el suceso ha perma­necido prácticamente desconocido para el público. Sólo lo tratan unos pocos historiadores especializados.

La literatura vino a compensar el silencio de la historia: en el capítulo XXXI de la segunda parte del Quijote se nombra a un tal “don Alonso de Marañón, caballero del hábito de Santiago, que se ahogó en La Herradura”. Como apunta Álvaro Salvador, no es improbable que Cervantes conociese nuestras costas, dado que quien fuera soldado en Lepanto recorrió como recaudador de impuestos varias poblaciones del reino de Granada en 1592 y 1594.

Es ya una tradición que la Asociación de Amigos de La Herradura, empeñada en mantener viva la memoria, recuerde la fecha en un acto sencillo, con participación de escolares y lectura de los textos históricos. Las últimas ediciones han contado con apoyo municipal, en justo reconocimiento al esfuerzo solitario de tantos años.

Cuatro publicaciones se complementan para conocer lo que se sabe del suceso y los interrogantes que todavía plantea. La primera, por cronología y por servir de base para las otras, es la imprescindible Aportación documental en torno al naufragio de la armada española en La Herradura, recientemente reeditada por la Diputación. Su autora, Carmen Calero Palacios, reúne todos los documentos disponibles, los edita con su rigor habitual y los pone generosamente a disposición de los estudiosos.

La segunda es una edición del poema que Fernando Moyano, superviviente del naufragio, escribió relatando los hechos. Tomás Hernández Molina toma esta narración en verso como punto de partida para componer Un viento inesperado, ensayo histórico y personal sobre La Herradura. Fue publicado por el Ayuntamiento en 2012, con motivo del 450 aniversario.
La tercera es una novela histórica, Luna de octubre, en la que el periodista Andrés Cárdenas recrea la biografía de otro superviviente, Martín de Figueroa. Una amenísima historia de amor, amistad y pasión por los libros, con La Herradura como trasfondo.

Juanfran Cabrera, dibujante herradureño e internacional, publicó también en 2012 su Naufragio en La Herradura, que no me decido a llamar tebeo, cómic o novela gráfica, cuando ni los entendidos se ponen de acuerdo. En todo caso, sus imágenes documentadas y limpias ponen cara a los personajes y nos sitúan en una bahía extrañamente real y cargada de emociones.

Cuatro autores, cuatro géneros, cuatro puntos de vista. Cuatro propuestas de lectura para ahondar en nuestro pasado este otoño.

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