Rowland Fade: Una obra que seguirá hablándonos en positivo

Tras una breve enfermedad, el pintor de origen inglés pero afincado en Almuñécar desde finales de la década de los sesenta, Rowland Fade nos dejaba el pasado mes de mayo.

Su querencia por Almuñécar y La Herradura lo convierten por derecho en hijo adoptivo y desde Próxima queremos rendir homenaje a este genuino artista que hizo del collage una experiencia visual única.

Exotérico en alguno de sus temas totémicos y tratando al más puro pop personajes de los pintores clásicos como Velázquez o Goya, creo un universo propio que no dejaba indiferente al espectador.

En 2014 iniciaba una nueva fase en su obra, pero que confirmaba la personalidad del artista manual que había en él aportando, quizá, una figuración más libre y espontanea, y que él definía como un trabajo creativo enloquecido que “me ha llenado de gatos, peces, budas, filósofos, mesas andarinas y un sin fin de elementos cotidianos que enriquecen mis obras en situaciones fantásticas, que te llevan al humor y a la sorpresa”.

“¡Necesitamos color y alegría! . Eso es lo que intento conseguir en mi trabajo actual: ¡Positivismo!”

El artista al hablar de su nueva obra recordaba a uno de sus héroes: Oscar Wilde, cuando dijo una vez que “lo mejor del Arte es su inutilidad”. En este sentido llegaba a afirmar que “cuando más admiro a Wilde, más tiendo a disentir de él en algunos aspectos. ¿Sin escritores, ni pintores, que conoceríamos de nuestro pasado?; la respuesta es bastante simple y evidente: ¡Absolutamente nada!, decía en aquella ocasión.

Con una honda preocupación por la actualidad, Fade señalaba que en este mundo que va de mal en peor (cito textualmente a Kurt Vonnegut, ¡Necesitamos color y alegría!). Eso es lo que intento conseguir en mi trabajo actual, ¡Positivismo!”.

Rowland Fade: “Durante los últimos 150 años la pintura y el Arte han llegado a ser un anacronismo en relación a la contemplación de la historia desde un prisma visual y estético. La llegada de la fotografía en el siglo XIX, liberó a los pintores y les dio libertad de reflejar sus ideas y pensamientos, alejándoles así de pintar lo ya existente. ¡Qué fantástica situación!, en lo que a mí me concierne como creador.

Y es que este artista sexitano, desde que llegó y conoció Almuñécar, en el año 1964, no ha dejado de maravillar con su continua evolución plástica, siempre de perfecto acabado y de factura impecable, sus arquitecturas oníricas y sus elementos: collages, huesos, caracoles, cuerdas, papel y sus detalles insertados en las obras… elementos de la vida cotidiana: etiquetas, juguetes, cartas. Pequeños objetos que hacen saltar su obra hacia las tres dimensiones escultóricas, sus personajes salen del plano del cuadro para acercarse al ojo del espectador.

Rowland Fade (10 de mayo de 1939 en Norwich. Inglaterra). Cursó estudios en la Escuela de Arte de Berkshire 1964 y empezó a ganarse la vida con la pintura, presentado, tres años más tarde, la primera exposición en solitario. En 1969 se instala definitivamente en Almuñécar donde moría el pasado 15 de mayo de 2017.

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