Decía Rafael Alberti en su poema Retorno del amor en una azotea que su vida estaba poblada de muchas azoteas, especialmente de aquellas sobre la mar que es donde se tienden las más blancas. Las azoteas son un referente del sur que paulatinamente se han ido incorporando a la hostelería. Acaso, porque son pocos los establecimientos que cuenten con un inmueble en su totalidad para prestar el servicio; pero si el local tienen la suerte de contar con una, es una gran oportunidad de, llegado el verano, ponerlas en valor y ofrecer al cliente un escenario sugerente y distinto para el aperitivo, la cena o la copa y un espacio natural que parece suspendido del tiempo.En Almuñécar, varios locales (tres restaurantes y un bar), todos por el casco antiguo, ofrecen dicha singularidad: Casa Asador La Parra (La Parra 7), El Horno de Cándida (Orovia 3), el restaurante del Palacete del Corregidor (Escamado 5-7 tercera planta) y El Convento (Plaza de la Victoria) se señalan con esta peculiaridad.

La primera, La Parra, paredaña a la Iglesia de la Encarnación pone un toque histórico a su decoración y ofrece un espacio a dos niveles para degustar su oferta gastronómica, pero además ofrece la posibilidad de una copa o cóctel contemplando desde sus dos niveles los techos de la ciudad hasta el mar y los cielos estrellados del verano bajo el toque horario de las campanas.

Muy cercanas ambas, tanto El Horno de Cándida como el Sky Restaurante del hotel Palacete El Corregidor, ofrecen otras diversidades como puede ser una cena amenizada con música en vivo o una selección de arroces en el último que, además, en sus atardeceres se envuelve de silencio que juega con la luz y el sonido de los pájaros que sobrevuelan el cielo sexitano.

Por su parte, El Convento ofrece la posibilidad, de tanto en la barra como en su espacio de mesas, probar sus gintonics Premium o el mojito especial Convento, que ya es un reputado must de la noche sexitana, mientras crooner y jazz ponen la banda sonora al ambiente.

La terraza, adosada al antiguo convento de Mínimos, convierte su espacio en una muestra botánica mediterránea donde brilla el raro cactus de la Reina de noche, cuya floración y belleza dura solamente una noche.

Las noches más solicitadas de las azoteas son los fines de semana, aunque se recomienda reservar en todos los casos.

LAS TERRAZAS
Si las terrazas de bares y restaurante en Almuñécar y La Herradura pueden disfrutarse durante casi todo el año, y ahora mucho más cuando se ha impuesto las cálidas estufas, es en verano que alcanzan el cenit de su popularidad.

Hay muchas terrazas de verano en plazas y rincones de Almuñécar, pero las cenas junto al mar, constituyen un apetecible plan para las noches de verano, que se alargan en una sobremesa refrescada con la brisa hasta la madrugada, mientras una copa pone el tono final a una buena cena.

En Próxima, en esta ocasión, elegimos tres de ellas; las dos contiguas en la concurrida calle Manila y una de ellas con amplia terraza al paseo Reina Sofía y la tercera en la conocida plaza de Kelibia.

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