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José María Iribarren en su libro El porqué de los dichos recoge que esta frase, la que da título a nuestro artículo, se dice para mostrar «asombro ante la facilidad con que otro hace una cosa o resuelve una dificultad». Probablemente con tal significado se podría calificar a los políticos independentistas catalanes y esa facilidad que han tenido para declararse estado. Pero si escuchamos la frase lo primero que se nos viene a la cabeza es aquella película de Florián Rey donde Imperio Argentina y Miguel Ligero componían una pareja de lujo a nuestro cine y aquella canción que popularizo la frase.

No obstante, lo que queremos contarle hoy es la historia del pavo como elemento primordial en la gastronomía navideña con sus orígenes y tradiciones.

El pavo se come tradicionalmente durante el transcurso de la festividad cristiana de la Navidad en Europa y América, sobre todo en la noche de Nochebuena. Es posible que la forma de prepararlo sea de origen azteca, puesto que el pavo es originario de la región, donde se conoce como guajolote. Posteriormente sería llevado a Europa por los conquistadores españoles. Además, el pavo es característico del Día de Acción de Gracias en Estados Unidos y Canadá, en ambos casos como sustituto del ganso. Mientras que la ingesta de pavo estaba restringida a determinadas ocasiones especiales, a día de hoy se consume durante todo el año formando parte de la dieta diaria.

El pavo también vivía en estado salvaje en los bosques de Canadá. Allí los franceses descubrieron muy pronto su exquisita carne y lo llamaron dinde (de Indias). El pavo por mucho tiempo fue el alimento de los hambrientos colonos ingleses del Mayflower, que desembarcaron en Massachusetts el último jueves de noviembre de 1620 y desde entonces los americanos celebran en esa fecha el día de Acción de Gracias con el clásico pavo relleno.
Fueron los jesuitas quienes extendieron su degustación entre la realeza y los nobles del primer tercio del siglo XVI, como símbolo de la exquisitez. Luego, se adoptó la costumbre de prepararlo en Navidad, disfrutando en la mesa de un auténtico manjar.

En los lugares en los que el pavo es popular es fácil encontrarlo en cualquier mercado, supermercado o gran superficie. Se dispensa tanto horneado listo para ser presentado en la mesa, como entero o en forma de fiambre. Tanto fresco como congelado es apto para ser cocinado; como con la mayoría de alimentos, se prefiere el pavo fresco aunque su coste es mayor.

A la hora de cocinar el pavo, hay división de opiniones. En su variante domesticada, presenta un sabor más suave y una carne más blanda y jugosa, causa de una alimentación y una crianza destinada al consumo; en contraposición, el pavo salvaje conserva un sabor más característico e intenso y una carne más fibrosa.

El pavo de Nochebuena, tras ser adecuadamente limpiado y vaciado, se cocina durante horas en el horno, a menudo mientras el cocinero prepara el resto de la cena. Según la receta, se rellena con otros alimentos y especias para hacerlo más sabroso o simplemente se hornea tal cual. En algunos lugares, particularmente en América del Sur, se fríe en una sartén con aceite durante 30 o 45 minutos o en una freidora habilitada para tal menester.
A la hora de presentarlo, se incluyen diversos acompañamientos.

ACOMPAÑAMIENTOS
En el Reino Unido, el pavo de Nochebuena se sirve con diferentes verduras entre las que encontramos patatas asadas, coles de Bruselas y zanahorias. En el norte de Gran Bretaña se usa la salsa de arándanos como condimento esencial para el plato. En cambio, en el sur y en las zonas urbanas, donde los arándanos eran más difíciles de obtener, se usaba una salsa a base de miga de pan, aunque la actual disponibilidad de salsa de arándanos comercial ha fomentado su difusión en estas zonas.
En España se acompaña el pavo de alguna forma al estilo anglosajón, aunque adaptado a la tradición, materias primas y gustos de sus gentes. Se tiene en común el uso de verduras, como patatas (bien fritas o asadas), guisantes o coles. Sin embargo, no es común la utilización de salsas dulces para aderezar platos de carne. En su lugar se suele usar una salsa a base de aceite y jugos que el propio pavo suelta durante el horneado, que dependiendo de la zona puede llevar añadida ajo, zanahoria y/o cebolla. Además, se ha extendido en estos últimos años el uso de salsas a base de nata y especias, como el tomillo o la albahaca.

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