El museo sexitano de la Cueva de Siete Palacios, contiene en sus vitrinas una colección de pequeñas figuras en terracota que han ido apareciendo en distintos puntos del municipio.

Las pequeñas esculturas muestran personajes, bien en bustos o de cuerpo entero, en distintas posiciones tanto en acción guerrera o como figuras en funciones de su vida cotidiana o mostrando su rango social en su vestimenta y tocados, muchas de ellas procedentes de excavaciones en necrópolis.

Esta cueva museo, a la que alguien añadió  lo de los Siete Palacios, acaso porque la leyenda señala que distintos pasadizos secreto une este punto con las puertas de salida de la fortaleza árabe, se encuentra situada en el desnivel del cerro de San Miguel. Y aunque todo parece indicar que el lugar fuera depósito de agua y otros opinan que fue una construcción romana, un criptopórtico para salvar el desnivel del cerro, formando una explanada superior para construcciones civiles, el pequeño espacio contiene piezas de indudable valor con importantes piezas provenientes de los yacimientos de la necrópolis de Puente de Noy y de la factoría de Salazón de El Majuelo. Entre ellas destaca el vaso canopo del faraón Apofis I, una pieza de arte funerario egipcio considerada el documento escrito más antiguo hallado en la península ibérica y que ha estado expuesto en el Metropolitan de Nueva York en el último trimestre de 2014.

Pero hoy, Próxima retrata esas figuras en concreto, debido a que se desconoce hasta ahora que los voluminosos sombreros y tocados de alguna de las figuras existentes en sus vitrinas se usaran de semejante tamaño en Roma, y que sí se han encontrado en otros hallazgos arqueológicos en Ampurias o Cádiz como si se tratara de pura creatividad hispana.

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