Beatriz Peñalver con fondos marinos

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Esta sexitana, que desde pequeña sabía que la moda era lo suyo, venció miedos, dejó su trabajo en la banca y en tiempos de crisis tuvo claro que ésta da también oportunidades. Tras varias colecciones exitosas sigue sosteniendo que lo ealmente difícil más que hacerte un nombre es mantenerte en el sector. “Salir es eso, salir; pero mantenerte depende de que una colección funcione o no y eso nunca lo sabes”.

Beatriz Peñalver habla con seguridad de su trabajo y desprende energía mientras explica lo que inspira cada colección: “Me puede inspirar cualquier cosa que realmente me fascine. De hecho de Almuñécar hay mucho en mis colecciones. También me llama mucho la atención las culturas diferentes y partiendo de ahí hago mis indagaciones sobre sus costumbres y formas”.

De hecho, una de sus últimas colecciones se inspiraba en Cuba y concretamente en una calle de la Habana vieja y desde ahí se dejo impregnar de la música, el color, magia, personajes. “Pase allí mi viaje de novios y me vine encantada y con colección”.

Los prints y las serigrafías romboides son esa red atrapada entre las rocas donde crecen extrañas criaturas. Los corales, amarillos y rojos aparecen en looks estampados y plisados queriendo recoger con lineas rectas la perfección de la naturaleza. Organza, seda mikado, crep, algodón, crochet, nido de abeja y bordados de lentejuelas conforman RED

Los prints y las serigrafías romboides son esa red atrapada entre las rocas donde crecen extrañas criaturas. Los corales, amarillos y rojos aparecen en looks estampados y plisados queriendo recoger con lineas rectas la perfección de la naturaleza. Organza, seda mikado, crep, algodón, crochet, nido de abeja y bordados de lentejuelas conforman RED

Red, que fue presentada en la pasarela de la MFSHOW (Madrid Fashion Show), en el Museo del Traje de Madrid, es una nueva apuesta, pero también con propuesta de inspiración que interpreta las sensaciones de la diseñadora en su descubrimiento del buceo y ese entramado de vida que habita la profundidad del mar: “Atravesé grietas entre rocas y rojo coral, cientos de seres extraños flaseaban la oscuridad con sus destellos…, nadé entre bancos de peces rayados de eléctricos colores, raspé mantos de erizos mientras la luz del sol parecía estar cosiendo redes de lentejuelas y, sin darme cuenta ya estaba a diez metros de profundidad”.

A partir de aquí, la diseñadora fue tejiendo sus impresiones y sensaciones de ese bautismo de buceo hasta poderlo hacer visible en distintas técnicas y tejidos como el “nido de abeja” para simular las branquias de los peces, volantes para sus aletas o el crin y las transparencias evocando a los seres invertebrados. Todo ello mezclando colores neutros con otros fluorescentes simulando las tonalidades abisales de los fondos marinos. Pero también, el factor técnico ha sido importante puesto que aparte hacer los estampados ha adquirido una maquina especial para elaborar el “nido de abeja”.

Las aplicaciones de lentejuelas y la habilidad para adaptar la crinolina y ofrecer rigidez en los volantes son otros detalles para esta metáfora de la flora y la fauna marina.

En la presentación de esta nueva colección, Peñalver desvelaba a Vogue que se ha acercado al nuevo trabajo “desde un punto de vista más maduro”, sin renunciar al punto teatral tan característico de sus prendas, pero sí ha sentido más responsabilidad durante su creación.

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